Entre otras actividades, el equipo de fútbol de personas con discapacidad física One Goal, de Sierra Leona, mantendrá un encuentro amistoso con el Cádiz B.

One Goal no es un equipo de fútbol corriente. Sus jugadores son personas con discapacidad física que han conseguido convertirse en ejemplo para la sociedad, no sólo por su juego sino por su modelo de reconciliación post conflicto a través del deporte. Este grupo de jóvenes de Sierra Leona ofrece en cada pase una lección al mundo de superación personal, tras sobreponerse doblemente a la fatalidad de la guerra y a las secuelas de la misma en forma de severas mutilaciones.
Los jugadores han pasado de ser víctimas a convertirse en iconos sociales gracias a su pasión por el fútbol. El equipo visitará Cádiz durante el II Festival Internacional por la Libertad de Expresión y participará en una serie de actividades para dar a conocer este ejemplo de superación, destinadas a difundir la labor de activistas de la Paz y la labor de reintegración de las personas con discapacidad en la sociedad que el equipo de fútbol realiza desde el año 2001 en Sierra Leona y otros países de África.
La primera de las actividades previstas es la exposición fotográfica de Pep Bonet 'One Goal', que será inaugurada el día 27, a las 17:00 horas, en el Palacio de Congresos, donde permanecerá expuesta.
El día siguiente, a las 10:30 horas, el equipo de fútbol One Goal se enfrentará en un encuentro amistoso al Cádiz B en el Estadio El Rosal de Puerto Real y por la tarde, a las 18:00 horas, participarán en una mesa redonda titulada 'One Goal', en la que se proyectará un vídeo sobre el equipo.
One Goal nació en 2001 de entre las cenizas de un campo de refugiados de la capital de Sierra Leona, Freetown. Un grupo de jóvenes amputados durante la guerra constituía un pequeño equipo de fútbol. Para aquellos jóvenes desplazados, sin familia y traumatizados por los efectos de la guerra, el poder unirse a un grupo, compartir diversión y esperanza y sentirse apoyado por otros en su misma situación, consiguió devolverles gran parte de la fuerza necesaria para afrontar el futuro.
Durante los años del proceso de paz posteriores a la guerra (2001 a 2005), el equipo se va organizando poco a poco y sus jugadores se convierten en auténticos atletas. Organizan partidos de demostración en la capital que reúnen mucho público y donde sorprenden por sus habilidades. Inician así una segunda etapa de su existencia en donde ejercen una labor de sensibilización de su propia sociedad y de educación de sus conciudadanos que los lleva a constituirse como asociación deportiva (SLAC) para la promoción del deporte para discapacitados.
De esta manera, los jóvenes amputados, iconos de la guerra de Sierra Leona, pasaban a ser ahora los iconos de la reconstrucción y reconciliación social.



