Los derechos de autor de los periodistas como creadores en el proceso de la información deben ser reconocidos moral y económicamente para mantener la calidad del periodismo, según la principal conclusión del encuentro “Derechos de autor en un mundo digital: por un acuerdo justo para los periodistas”, celebrado en Tesalónica (Grecia)
Congregados por la Federación Europea de Periodistas (FEP) en colaboración con la Unión de Periodistas de Macedonia (ESIEMTH) el sábado pasado, 50 representantes de asociaciones europeas apoyaron llevar a cabo una campaña en defensa de los derechos de autor de los periodistas, en contra de la opinión general de editores y propietarios de medios que los consideran patrimonio empresarial.
La campaña se enmarca en la actual iniciativa de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), que tiene por lema Journalism as a public good (Periodismo como bien público).
Los participantes en el encuentro mostraron su preocupación por los embates de la crisis económica sobre la profesión, con un aumento dramático del desempleo y el incremento de los profesionales “freelance”, para los que se propuso un contrato tipo mejorado al estar considerado uno de los colectivos más vapuleado por los recortes.
La cita sobre derechos de autor de los periodistas sirvió para poner sobre la mesa modelos europeos como las agencias de copyright (caso anglosajón) o sociedades de gestión colectiva, en el resto de países. Mención aparte merece la sociedad belga de derechos de autor de los periodistas (SAJ, por sus siglas en francés), que gestiona y distribuye los beneficios tanto por publicación o emisión original como, por copia.
En representación de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Luis Menéndez, defendió el contenido del artículo 32 de la Ley española de Propiedad Intelectual, que reconoce derechos de autor a los creadores de la noticia. La disyuntiva consiste en definir al creador de la noticia. La FAPE entiende que la ley se refiere aquí a los periodistas, mientras que los editores españoles se apoyan en el artículo 8 de la misma norma que define que los medios, en especial los periódicos, son “obras colectivas”.
La FAPE sostiene, por el contrario, que los periódicos son “obras complejas”, por lo que defiende una modificación de la ley en ese sentido.
Considera, asimismo, que los periodistas deben percibir una compensación económica cada vez que se utiliza su creación, incluso en los casos en que se destina a varios medios o soportes de un mismo grupo.
Además, el reconocimiento de los derechos de autor de los periodistas debe aplicarse a todos los medios, incluidas las noticias que se producen solo para los digitales.




